miércoles, 9 de febrero de 2011

LA CULTURA MUNICIPAL EN NUESTRA CIUDAD ¿PUEDE EMPEORAR?



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Por mucho que les moleste a los responsables políticos de esta área municipal, que no entenderán de ninguna de las maneras que confeccionemos el comentario de hoy basándonos en la escasez de ofertas culturales específicas para los jóvenes, estamos obligados a introducirnos en un tema que arde por los cuatro costados y que, nunca como en esta legislatura, está siendo tan insulso e incluso nefasto para los legítimos intereses de quienes sufren la crisis quizás con más problemas y dificultades que sus padres. De entre un grupo de estos estudiantes deseosos de tener dónde invertir parte del tiempo del que disponen para compartirlo con sus amigos, destacamos lo que nos han contado los que viven la realidad de nuestra ciudad obligados por las limitaciones económicas en las que sobreviven. Según éstos, el hecho de que económicamente no puedan permitirse la licencia de desplazarse hasta la capital o la vecina Córdoba, cuando no a Linares o cualquier otra ciudad con oferta lúdica que les atraiga, les agobia de tal manera que finalmente acaban por escoger lo que les gusta bien poco y de lo que son conscientes salen siempre mal parados.

Así es: la movida o el botellón de los fines de semana aglutina desde hace tiempo a chavales a los que antes ni se les pasaba por la cabeza acabar disfrutando de las noches de los sábados y los viernes pasando frío y con la cabeza embotada de las bebidas que consumen como posesos. Sin embargo, ¿dónde pueden acudir, si no? ¿Existe alguna oferta municipal que les permita disfrutar de eventos preparados específicamente para ellas y ellos? Y ya puestos, ¿en qué invierte la imaginación la Concejalía de Juventud? Si tenemos que aceptar que teóricamente tiene iniciativa y que cuenta con funcionarios y políticos capaces de gestionar su trabajo, ¿conocemos algún detalle que nos permita deducir que trabajan en conseguirlo? No tratamos de plantearles a ustedes ningún jeroglífico dificultoso del que saldrían supuestamente dañados y sí hacerle llegar al responsable de esta área municipal nuestra extrañeza, nuestra preocupación y nuestra sorpresa ante el silencio manifiesto, eterno y doloso que padece la ciudad en asunto que tanto y tan bien repercutiría en la ciudad. A nadie hay que explicarle hoy que una ciudad en movimiento, que tenga atractivos suficientes como para que se desplacen hasta ella personas de otros municipios, es una ciudad rentable para el comercio y las empresas en general. O quizá sí debamos darle detalles, porque el equipo de gobierno muestra tal desconocimiento de esta realidad, que nos lleva a pensar que no tiene ni idea. Sin embargo, si acuden a las ferias de turismo, si editan folletos y si sus representantes, siempre que tienen oportunidad, presumen de marca de calidad, ¿cómo es posible que luego, en la práctica, no hagan nada? Y lo que es aún peor: ¿qué hace la oposición que no denuncia tal carencia y pide explicaciones sobre dónde invierte el dinero que tiene asignada esta Concejalía, porque es evidente que en actos culturales nada de nada?

Nos extraña que con las elecciones en la acera de enfrente, ni siquiera se haya movido la planta que nos encontramos a la entrada del edificio que alberga esta delegación municipal. Y se equivocan, porque la gente joven, que tiene sus convicciones políticas y valora los gestos que hacen a su favor, no ha sido tenida en cuenta, sin embargo, por parte de quienes en sólo unas semana se verán obligados a pedirles el voto. Suponemos que, como es habitual entre quienes andan escasos de ideas, que culparán de sus propios errores y dejadez a quienes tengan más cerca. El problema es si también este sector de gente está dispuesta a creérselo o todo lo contrario. Nosotros, con perdón, no lo tenemos del todo claro. Eso de echar mano siempre de los mismos para escabullir su responsabilidad no siempre da buenos resultados. De todas formas, algo sí que podrían organizar. Al fin y al cabo, que dejen de pagar la factura a otra empresa más, ¿quién lo iba a notar?