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Después de valorar ayer el paseo que la Virgen de la Cabeza realizó por las
calles de Andújar el domingo pasado, hoy nos toca plantearnos el espacio que
realizamos el pasado viernes en los estudios de Radio Andújar, y que
compartimos con Canal 45. De él hemos obtenido interesantes consecuencias y de
él también aprovecharemos las vivencias y opiniones de quienes viven la romería
desde perspectivas claramente diferenciadas, aunque finalmente es verdad que
acaban todas frente a la patrona, que es quien nos une en la fe. De otra forma
y con otro fin no sería posible reunir a tantas miles de personas y que todas
coincidan en los mismos espacios y con las mismas necesidades, porque si algo
debemos destacar, de acuerdo con las opiniones de nuestros invitados, es que
nunca como este año hemos podido ver y escuchar tantas necesidades expuestas a
quien todo lo puede. Es tal el grado de fe que en esta romería se ha vivido,
tal la devoción y el fervor que los fieles han puesto en sus rezos y rogativas,
que solo por eso ha valido la pena.
En el resumen que escuchamos de
nuestros invitados, destacar que los defectos, que los ha habido, los errores,
que tampoco han faltado, y los intereses egoístas que algunos dispusieron para
arañar ingresos áticos e innecesarios, en esta ocasión han calado entre quienes
los han padecido en primera persona. Sin embargo, todos coincidieron en que la
romería debe estar por encima de este tipo de circunstancias y que se entiende
que no siempre es posible controlar a quienes la viven desde derroteros muy
alejados de la realidad de los fieles. Y es que los tiempos no son precisamente
los mejores para introducir novedades con el sobrenombre de infraestructuras y
servicios para que luego todo quede en el pago de unas tasas que no todos las
entienden y que, lo queramos o no, han sido determinantes para que este año la
romería haya registrado una asistencia que no se conocía en los últimos años.
Así de claro y así de contundente, porque en momentos tan sensibles andar por
las ramas desde luego que no es lo más aconsejable.
De entre las gentes que han tenido a
bien acudir a la llamada de María de la Cabeza desde puntos geográficos que demandan
también un esfuerzo económico, lo que más les ha llamado la atención ha sido
que, a cambio, no hayan encontrado nada nuevo tampoco en esta ocasión con
respecto a las anteriores, es decir, desde la mejora del terreno al acceso a
servicios como baños y duchas, que es lo mínimo que se pide por parte de
quienes acuden a los pies del santuario con casi todos sus enseres
transportados en el vehículo. Y todo porque los asistentes al debate del pasado
viernes coincidieron unánimemente en que este tipo de encuentros marianos están
alcanzando niveles preocupantes de asistencia, especialmente cuando les exigen
el pago de unas cuotas que nadie les ha justificado suficientemente.
Al final del programa pudimos
comprobar que sobre el ambiente quedó un claro y denso malestar. El
convencimiento de que las decisiones relacionadas con la romería deben tomarse
consensuadas para evitar romper el cada vez más débil hilo conductor que ha
mantenido a miles de fieles unidos en la fe y la devoción a la patrona durante
años y años. Los ensayos, mejor con gaseosa, no sea que nos equivoquemos y tengamos
que asumir de mala manera que también las creencias, en tiempos tan revueltos
comos los que vivimos, tienen cada vez menos seguidores. Y como la romería es
de todos, entre todos se deben acordar las decisiones que tengan relación con
ella.