Hoy nos visita un hombre que parece que nació
pegado a unos botines de zapateado flamenco. Si le preguntas qué eres, te dice:
bailaor. Si le preguntas qué quieres ser, te dice: bailaor. Y si se te ocurre
preguntarle qué otra cosa le hubiera gustado haber sido: bailaor. Lo ha
tenido claro siempre, pues ya desde pequeñito le veíamos como derrochaba arte y
apuntaba maneras en los concursos de sevillanas de la romería.
La pareja de
Antonio y Tania, eran de las esperadas y la que ganaba
más premios. Los años han pasado y nuestro invitado se ha formado como bailaor
y ahora forma, como docente, a otros muchos aspirantes a este arte del
flamenco. Antonio González Pulido, a sus 32 años, es bailaor, tiene su propia compañía y ejerce, además, como docente en el conservatorio de Almería.