miércoles, 24 de septiembre de 2014

LA CORREDERA DE CAPUCHINOS, A DEBATE

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Quizás porque ocurre siempre, porque cuando algo se desconoce, y en este caso una obra, las quejas se inician desconociendo las intenciones del promotor o simplemente porque nos gusta molestar, las obras de la corredera de Capuchinos, que ya tienen precedentes desde el momento en que conocieron los vecinos que las intenciones iban por la construcción de un aparcamiento subterráneo, están cuestionadas desde el primer día que llegaron técnicos y máquinas. En estos momentos, cuando la idea de cómo quedarán finalmente se percibe con más nitidez, por supuesto que no faltan los que no están de acuerdo; cierto que tampoco los que sí lo están, pero tenemos que ser sinceros y reconocer que éstos son muy pocos. La queja más compartida es que no se ha contado con ellos y que se ejecutan sin su permiso, denuncia que nos extraña si tenemos en cuenta que desde el Ayuntamiento y en la persona de su primera autoridad se nos ha hecho llegar el beneplácito de la vecindad, que, una vez eliminada la posibilidad del aparcamiento, se supone que ha visto con buenos ojos el final de la vía más importante y emblemática de nuestra ciudad.

En realidad, sobre el asunto del aparcamiento es donde no acabamos de integrar estas obras, ya que las diferentes informaciones y opiniones que hemos conocido desde que se presentó el proyecto no acaban de coincidir. Desde la Casa Consistorial, que todo se ha debido a la falta de apoyo del resto de los partidos políticos; éstos, que su posición está basada en que no se había realizado el obligado e imprescindible estudio geológico que lo permitiera con seguridad, y, por otra parte, el enfrentamiento con los moradores de esta vía, que no estaban, no solo de acuerdo ni con el fondo ni las formas, sino que como tocaran un metro cuadrado de suelo en busca de espacio en donde ubicar a los vehículos, la guerra sería poco. Y no por desconocimiento y sí por cautela o miedo. No podía faltar en este asunto el protagonismo de los propietarios o arrendadores de los locales allí ubicados, para los que la construcción de un aparcamiento representaba la ampliación de sus posibilidades de comercialización de sus productos, y de ahí que su posición fuera de apoyo. Claro que ellos no tenían más apego a la obra que la mejora directa de su negocio, mientras que los vecinos podían perderlo todo y, yendo un poco más lejos, hasta la vida en caso de que sus pisos y viviendas se vinieran abajo, que todo podía ocurrir, o al menos así se lo plantearon los profesionales a los que preguntaron.

Consecuentemente, y ante la falta de información y aún menos ganas por parte del Ayuntamiento de compartir la poca que podía existir, porque desde el principio se ha denunciado por parte del resto de partidos políticos que responde a intereses electoralistas, los vecinos han sido los menos consultados y los que menos han aportado a la renovación de esta vía. Por otra parte, cuando una gran mayoría esperaba la construcción de contenedores soterrados, cuando se han dado todas las posibilidades técnicas y de obra que podían coincidir, se decide que no, que nuestra ciudad no merece que al menos en una vía comercial de tanta importancia, escaparate como pocas de nuestra fuerza comercial, muestre los habituales contenedores de basura que tanto afean el entorno. Responderá esta decisión a una determinación de nuestros superiores políticos y todo lo que ustedes quieran, pero la realidad es que hemos vuelto a cometer el error consolidado ya para el resto de nuestros días, de mantenerlos en las calles peatonales y aledañas: Ibáñez Marín, plaza de la Constitución, Isidoro Miñón, Doctor Fleming, Judería, Doce de Agosto… La autoridad competente afirma sin dudarlo que no han dado los resultados que se esperaban de este tipo de contenedores escondidos bajo tierra. Sin embargo, cosas de la vida y posibles milagros sin interpretación convincente, salgan ustedes fuera de nuestras fronteras y comprueben que hasta ciudades que no llegan a los cinco mil habitantes los tienen instalados y parece que con excelentes resultados. Por eso cuando les insistimos que nuestra ciudad es diferente no es necesario que aportemos más argumentos.