martes, 16 de septiembre de 2014

LA MARCHA DE LOS JÓVENES PASA FACTURA A LA RECUPERACIÓN

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Y es que las cosas de la macroeconomía no solo no son sencillas, sino que nos quedan lejos de todas, todas. Por los datos y la información que nos llega sabemos que hasta el mes de junio de este año, la población activa, que no es otra que aquellos y aquellas que su edad va desde los dieciséis hasta los sesenta y cuatro años y que están listos y preparados para trabajar, tengan o no disfruten de un puesto de trabajo, ha caído un uno por ciento, dato que supone que a lo largo de estos meses unas doscientas treinta mil personas ya no forman parte del colectivo. Parece que se impone, llegados a este punto, encontrar razones creíbles del porqué de esta casi repentina desaparición. De acuerdo con la interpretación del informe patronal de las mayores empresas de trabajo temporal, las que se conocen como las ETT, la caída de la población activa tiene su origen en la huida hacia otros mercados de trabajo, muy especialmente al europeo, de jóvenes entre 25 y 35 años, que, sin embargo, presenta una reducción, comparando los datos con respecto al segundo semestre del año pasado, de nada menos que un cinco por ciento.  

 El motivo controlado oficialmente nos dice que la salida masiva de trabajadores hacia el extranjero a la caza y captura de oportunidades laborales está justificado por la falta de oportunidades que tienen en nuestro país, y no porque pasen a la inactivad porque se estén formando o sencillamente porque, al no encontrar empleo, su estado es de desánimo absoluto. De hecho, este grupo de demandantes de empleo representa solo un 0,7 por ciento en la estadística general. La asociación de empresas ETT, ante momento tan delicado, nos advierte de que, si este proceso de fuga de gente joven se mantiene en el  tiempo, podría suponer una descapitalización de la economía española, que en estos momentos resulta clave en el proceso de recuperación de la actividad productiva de nuestro país. ¿Y qué tipo de jóvenes son los que han decidido salir al mercado exterior en busca de un empleo? Los últimos datos oficiales que hemos conocido y que encontramos en la última Encuesta de Población Activa confirman que la preocupación oficial está más que justificada, ya que el perfil de quienes emigran se reparte a partes iguales entre hombres y mujeres. Destaca la mayoría de los extranjeros casados que vuelven a sus lugares de origen  o se marchan a un tercer país ante la crisis de empleo con la que se han encontrado en el nuestro. También son mayoría los jóvenes solteros españoles que optan por probar suerte fuera, porque deciden sin presiones y sin los condicionantes que impone tirar de la familia o dejarla casi sin amparo mientras se busca una salida laboral. De acuerdo con este estudio, la decisión de estos jóvenes de marcharse a otros países esconde no solo situaciones de desempleo prolongadas, sino también muchos casos en los que la persona tiene empleo, pero ocupan un puesto de trabajo que requiere mucho menor nivel de formación que el que ellos tienen. Este fenómeno de la sobrecualificación laboral afecta actualmente al 57,4 % de los trabajadores de entre 25 y 35 años en la actualidad, porcentaje que viene a ser el más alto de todos los rangos de edad.


 Lo razonable, una vez expuestos los datos, es preocuparse por la salida tan masiva de mano de obra tan cualificada y en edad de pleno rendimiento que controla el propio Gobierno. Y más cuando se sabe que está influyendo negativamente en la prosperidad del país. De hecho, como habrán comprobado a lo largo del comentario de hoy, se trata de una sangría de consecuencias dramáticas, tanto para el que la protagoniza como para la tan ansiada recuperación económica. Por el momento, quien ha movido ficha ha sido la Junta de Andalucía, que prepara un programa dedicado en exclusiva a la recuperación de cientos de jóvenes que salieron del país en busca de otros mercados de trabajo y cuya cualificación profesional es de muy alto nivel. Ya veremos en qué queda lo que por el momento es solo un proyecto.