miércoles, 18 de marzo de 2015

EN LA RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA ELECTORAL, TODO VALE

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La dinámica electoral a la que estamos sometidos todos no ceja en su empeño de mantenernos al día de todo lo que hacen, piensan y deciden los candidatos. Y están todos, porque habrán comprobado que nuestra ciudad, al menos para las cosas de la política, parece que cuenta como una ciudad de primera. Para lo que de verdad necesitamos no, para reparar lo que ellos o sus partidos han roto a lo largo de los años, no parece que tengan intención alguna. Vaguedades propias de quienes vienen aquí a contarnos lo que tienen previsto realizar en cuanto toquen poder y poco más. Consecuentemente, han vuelto a salir problemas o demandas de siempre, como es el caso de los trabajadores de la FUA, o el famosísimo parque tecnológico Innovandújar, o el río o la industrialización que tanta falta nos hace. En realidad, no saben de lo que hablan cuando se proponen ser próximos, pero sí que cuentan con un equipo magnífico de informadores que, a su vez, reciben datos de sus compañeros de partido en nuestra ciudad, que son los que los ponen al día de todo tipo de detalles, con énfasis especial en aquello que debieron hacer los que han mandado hasta ahora y que no han realizado después de muchos años de demandas.

Luego está lo del empleo, que para eso no es necesario que nadie les eche una mano. Se lo saben de memoria y de memoria también lo refieren en el tono que los presentes en mítines y reuniones intuyan que están dispuestos, a costa de su propia vida, a acabar con tanta desgracia ajena. Ocurre, no obstante, que de esta clase de anuncios o promesas, cuanto antes lo sepan mejor, estamos un poco hartos. Este fin de semana, el señor Rajoy, luego de afirmar, en una primera entrega realizada hace quince días, que su Gobierno crearía en Andalucía seiscientos cincuenta mil puestos de trabajo, el sábado subió hasta el millón como si tal cosa. Antes, en plena campaña general, el señor Pons vino a decirnos que su partido ofrecería tres millones y medio de empleos. Y remachó: porque el Partido Popular es especialista en la creación de empleo. Bueno, pues que se den prisa porque es evidente que no solo no han generado esos trabajos, sino que la estadística nos dice que se han perdido casi trescientos mil desde noviembre de 2011.

Luego está lo de la corrupción, que viene siendo el caballo de batalla de debates y denuncias entre partidos, como si no tuvieran que guardar silencio los dos mayoritarios, que están hasta las trancas. De hecho, raro es el día que, ya de amanecida, no conocemos otro caso de corrupción que llevarnos al desayuno. Pero siguen en la brecha quizá convencidos o alentados por sus asesores de que es ahí donde duele y ahí donde se debe hacer daño, porque no parece que el resto de la campaña les esté resultando del todo positiva. Así, lo normal es que mañana volvamos a hablarles de lo mismo, de que los candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía se han vuelto a enzarzar en acusaciones más propias de niños en patio de colegio que de personas que quieren regir nuestros destinos y, además, hacerlo bien.


Es muy probable que las diferentes encuestas que se vienen confeccionando desde que se convocaron las elecciones sean las causantes de tanta tensión y enfrentamientos. Se entiende que ven el futuro más bien negro y de ahí que aprieten el acelerador en busca del voto de los indecisos, que, por si les sirve de algo, aún se mantienen a la espera de ver cómo evolucionan y son legión. Desde luego, la tarde-noche del domingo será decisiva para nuestro futuro y eso es lo que nos debe importar. Luego ya se encargarán ellos y ellas de volver a sus cuarteles a velar las armas, y a partir de ese momento echar mano con firmeza al timón de la esperanza y conseguir para los andaluces un futuro esperanzador.