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Ya
estamos de nuevo conmemorando el Día de la Mujer. Han pasado 365
días como si nada, aceptando los malos tratos hacia las mujeres como
algo inevitable, cono una situación que hay que sobrellevar como
castigo divino y que bien poco podemos hacer para evitarlo, aunque en
realidad debíamos decir que, efectivamente, bien poco hacemos que no
sea quejarnos públicamente y poco más. La responsabilidad, porque
así está estructurada, recae sobre la autoridad competente, que es
quien entiende de asuntos de tanta trascendencia y quien aplica las
leyes de acuerdo con los textos legales en vigor. Pero debíamos
avanzar más y hacerlo convencidos de que también nosotros, el resto
de la sociedad, tiene mucho que hacer y más que decir. En lo que va
de año han sido asesinadas hasta hoy once mujeres. Y este año
queremos recordar sus nombres y dejar constancia de que no las
olvidamos, de que la injusticia que supuso en su momento su
asesinato, y que mantiene a las familias hundidas en la pena y el
dolor, debe ser un referente que evite que se sigan produciendo.
El
día 4 de enero de este año se contabilizó la primera mujer
asesinada: Mariana Carmen Radú; tenía 43 años. Fue estrangulada
por su pareja. Día 5 también de enero, Silvia García, de 33 años,
fue apuñalada por su expareja, que fue detenido. Día 7. El cuerpo
de M.P.G., de 19 años, apareció flotando en un embalse de Alange,
en Bajadoz, y su pareja, G. C., de 27 años, que tenía en vigor una
orden de alejamiento, fue detenido como causante de su ahogamiento.
Día 13, en Vila-Seca, Tarragona, un hombre asesina a tiros, en plena
calle, a su exmujer Lucinda Expósito, de 43 años, y posteriormente
se suicida. Día 22, en Valencia, Emilio B. A., de 77 años, golpeó
y degolló a su mujer, María Santos Gallardo, de 73 años, para
posteriormente suicidarse. Día 23, en Calviá, Mallorca, Lisa Jane
Little, de 49 años, fue estrangulada con el cargador del teléfono
por su marido, Warren Little, de 50 años, que fue detenido. Día 27,
en Avilés, Asturias, Ascensión Amores, de 46 años, fue asesinada a
golpes por su marido, Julio Pardo, que fue detenido. Ya en febrero,
el día 11, en Becerreá, Lugo, Ana Gómez Nieto, de 40 años, fue
asesinada de un tiro por su pareja, José Manuel Carballo, de 29
años, que lo hizo delante de los dos hijos y la madre de la mujer.
El 13, en Valencia, Paqui, de 71 años, fue estrangulada y
acuchillada por su pareja, de 74 años, que quedó en estado de shock
y con heridas en las manos. Fue detenido. Día 13, en Fuengirola,
Málaga, una mujer de 70 años es asesinada y detenida su expareja
como culpable. Por último, día 22, en Zaragoza, Soraya, de 37 años,
fue asesinada a tiros en el bar donde trabajaba por su exnovio, sobre
el que pesaba una orden de alejamiento. Hasta aquí los datos que
tenemos sobre las mujeres asesinadas, observando que todo sigue
igual, que no faltan las órdenes de alejamiento, que tampoco las
edades son determinantes y que todos han sido ejecutados sobre
mujeres con un largo historial de malos tratos.
Que
el Código Penal contemple los asesinatos por violencia de género
con las penas máximas y no como víctimas de segunda clase; que los
políticos se impliquen en esta lucha y se dejen de hablarnos de
igualdad y transversatilidad como lo hacen en cuanto alguien les da
la oportunidad de dar su opinión, porque son palabras vacías si
paralelamente no se trabaja en donde es posible legislar; enseñanza
obligatoria de una asignatura en Educación Cívica, Igualdad y
Respeto en todos los ciclos formativos, es decir, desde pre-escolar a
la universidad. Y cuanto antes porque la sangría de mujeres
asesinadas por sus compañeros se mantiene en los mismos niveles de
hace años.