Imprimir
Hoy
despedimos marzo, un mes que nos ha permitido vivir y disfrutar de
una convocatoria de honda raigambre entre nosotros y de la que, como
hemos tenido oportunidad de comentarles, hemos salido airosos y con
matrícula de honor. La Semana de Pasión se encumbra año tras año
entre nosotros y la coincidencia de sentimientos entre la ciudadanía
y la comunidad ligada al desconocido mundo que dinamiza esta
celebración anual permite que el apoyo sea cada vez más unánime.
Se va marzo llevándose algo más que recuerdos, porque anotamos
entre los que nos dejaron para siempre a personajes carismáticos que
nos ayudaron a crecer como ciudad y supieron exponer nuestras
indudables virtudes allá donde tuvieron oportunidad. Ahora de lo que
se trata es de dar la bienvenida al mes quizá más esperado del año,
porque recordemos que entre nosotros presumimos que siempre es abril,
confirmando con esta reivindicación que las creencias y las pasiones
se mantienen vivas a lo largo de todo el año. En nuestro caso, si
tenemos en cuenta que la relación que mantenemos con la patrona
ciertamente que es a lo largo de todo el ejercicio, que además se
incrementa con la presencia activa de la totalidad de las
hermandades, cofradías, peñas y particulares, la confirmación de
esta sencilla frase se consolida por sí misma.
Por
lo tanto, ya en abril, comienza la cuenta atrás para la convocatoria
y posterior celebración de la fiesta mariana más grande que se
conoce por estas tierras: la romería de la Virgen de la Cabeza. Las
personas que tienen algo que ver con la fiesta andan desde hace meses
preparando sus obligaciones y dispuestas a aportar las novedades que
demanda encuentro tan masivo y que van desde el traje típico a las
flores, pasando por la renovación de vestuarios, adquisiciones de
nuevos elementos para sus procesionamientos delante de la patrona y
su recorrido por la ciudad, engalanamiento de las casas sitas en los
alrededores del santuario, renovación de juntas directivas, búsqueda
de alojamientos y de rincones en los que acampar en días tan
especiales, pregoneros que darán más vida si cabe a tanta pasión
contenida… En Andújar, que en abril es el centro mariano sobre el
que recae, además de las ansiosas miradas de los fieles, todo tipo
de responsabilidades de organización y protocolo, se viene haciendo
el trabajo comprometido de forma que podemos adelantarles que el
ritmo es el adecuado, que las metas se están cumpliendo con rigor y
que cuando llegue la semana de romería como tal, todo estará
dispuesto para que la disfrutemos con quienes decidan incorporarse a
nuestra gran fiesta.
Convendría
no perder de vista, en el apartado de las responsabilidades, las que
nos corresponden a la ciudadanía y que son por completo
intransferibles: el aspecto de la ciudad, la suciedad que depende
nosotros y que sabemos que algo más podemos hacer, los ruidos, los
excesos (especialmente en el apartado bebidas), el mobiliario urbano,
etc., que son parcelas que nos competen exclusivamente a nosotros
como unidad y como comunidad. Con tiempo para decidir qué podemos
hacer en beneficio de nuestro hábitat, especialmente de cara a
quienes vienen a visitarnos, que cada cual ejecute su comportamiento
como entienda que puede ser más agradecido por el resto de la
ciudad.