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Vaya por delante que no estamos en contra de cualquier
convocatoria comercial que llegue a nosotros con fines eminentemente
comerciales. La diferencia en nuestras convicciones la encontrarán ustedes en
que no nos gustan los que vienen, venden y se van. En sintonía con el resto del
mundo, comulgamos con los que están a favor de comprar en los comercios de su ciudad; y cuando esto no es
posible, porque su ciudad no tiene capacidad para proporcionarles ese lujo, que
las compras las hagan en los mercados que están más próximos. Primero, porque
los precios son los mismos, la oferta es calcada y porque la profesionalidad de
los comerciantes y sus trabajadores supera cualquier prueba. Segundo, porque lo
normal es que, una vez te detienes a comprobar lo adquirido, no faltan los
errores en forma de largo o corto, ancho o estrecho, sobre todo en prendas de
ropa; así, a todas estas compras debemos añadirle la posibilidad real de tener
que volver a cambiarlas si finalmente no cumplen con el objetivo por el que las
adquirimos. Naturalmente, la suma de la ida y la vuelta de la primera compra y
la posterior también deben ser tenidas en cuenta cuando de sumar se trate. Y quienes
no quieren aceptar esta máxima o realidad, se engañan a sí mismos. Justo ahora,
en situación tan concreta, aparece el mercado navideño en nuestra ciudad, una
invitación al consumo moderado gracias al esfuerzo que harán estos días
empresarios de nuestra ciudad, unidos en un proyecto común que nace precisamente
de sí mismos, especialmente de la organización de “Andújar está de Moda”, que
ha sido determinante en la realidad de este mercado navideño. Así, este fin de
semana, como un adelanto de las compras navideñas, puestos de venta
especializados y situados en la plaza de España, mostrarán a loss potenciales
clientes sus mercancías, sus innovaciones o novedades y hasta dónde su
capacidad para aproximar los artículos que normalmente comercializan en sus respectivos
comercios.
Evidentemente, el esfuerzo ha sido mayúsculo y ha
necesitado la dedicación de las partes implicadas, desde el Ayuntamiento y su
Concejalía de Desarrollo Local, además de los empresarios del sector y las
organizaciones, como ya hemos dicho, de donde salió la idea. Naturalmente, el objetivo
es institucionalizarlo y que todos los años, cuando lleguen fechas tan
especiales, esta cita comercial sea esperada por quienes gustan de hacer las
compras de días tan señalados con algo de tiempo y no dejarlas para última
hora. Y poco importa, ya que finalmente lo que interesa es que unas y otras se
hagan en nuestro comercio, de demostrada capacidad para enfrentarse a las
exigencias de los compradores. Llegados aquí, recuperamos el argumento que
utilizamos siempre que se nos da la oportunidad
para recordarles a quienes tengan a bien leernos o escucharnos, que
cuando decidimos comprar en nuestra ciudad o en la que tenemos más cerca,
además de por seguridad y comodidad, de
manera directa ayudamos al empresariado a mantener los puestos de trabajo que
están a su cargo. Aunque fuera solo por eso, con la contundencia que aporta la
objetividad en este asunto, realizamos un acto de cordura y responsabilidad de
gran trascendencia social y económica.
Anunciada está la llegada del mercado navideño. Ahora está
por ver la respuesta de la calle, de la ciudadanía, que, lo quiera o no, es la
auténtica protagonista de este evento. En él hay puestas muchas ilusiones y
esfuerzos; al final veremos si ha valido la pena y, sobre todo, las
conclusiones a las que seguro llegarán los organizadores para añadir en sucesivas
convocatorias. Desde esta tribuna de opinión diaria, vaya para ellas y ellos no
solo nuestra enhorabuena, sino nuestro respeto por tan ímprobo e importante
esfuerzo.